Intercambios en colegios benedictinos de Inglaterra y Estados Unidos: postulaciones abiertas Aquí
“Tengo una vocación social muy importante y marcada”, cuenta Francisca Lewin F., exalumna (Gen. 2005) y apoderada, quien junto a su hermana María Ignacia –también exalumna– creó la Fundación Conectando Aprendo, que este año fue reconocida con el Premio Avonni en la categoría Educación.
“Estamos felices y profundamente orgullosos de compartir que Conectado Aprendo fue reconocido con el Premio Nacional de Innovación Avonni 2025 en la categoría Educación, el reconocimiento más importante a la innovación en Chile”, cuenta Francisca.
¿Cómo surgió Conectando Aprendo?
Francisca: Creamos este proyecto en plena pandemia para apoyar a los estudiantes más vulnerables. Queremos acabar con el rezago escolar y que todos los niños y niñas de Chile crezcan con los conocimientos esenciales para el resto de la trayectoria educativa.
¿Cómo funciona el modelo de tutorías emplean?
Francisca: Son tutorías personalizadas. Usamos un software que hace match entre un niño vulnerable y un tutor, que es un estudiante universitario. Los tutores acompañan a los niños durante un semestre, dos veces por semana, para nivelar una brecha específica detectada.
¿A cuántos niños ayuda Conectando Aprendo?
Como el programa es digital, es a gran escala. Formamos 2.500 duplas tutor – estudiante cada año.
¿Cómo se relaciona este modelo de tutoría con la Tutoría que viviste en el colegio?
Aunque tienen un foco académico, la esencia de este proceso en nuestra fundación es el vínculo personalizado que se forma. El tutor, de algún modo, saca del anonimato a ese niño. Sin vínculo no habría aprendizajes. Como decimos en la fundación, todos necesitamos al menos una vez en la vida a alguien que crea en nosotros.
¿Qué estudiaste?
Trabajo Social y estoy cursando un magíster en Políticas Públicas.
¿Por qué te enfocaste en Educación?
Francisca: Toda mi vida he trabajado con pobreza, desde distintos ámbitos, pero ahora trabajo con niños porque creo que hay que llegar a tiempo.
¿Qué herramientas te dio el paso por este colegio para concretar este proyecto tan innovador?
Francisca: La experiencia de la amistad, de reconocer que el vínculo es transformador y es esencial al ser humano. Hubo profesoras y personas que me marcaron, amistades muy valiosas y significativas que mantengo hasta hoy.
¿Qué es el colegio para ti y cómo ha sido volver como mamá?
Francisca: Me pone muy feliz pertenecer a una comunidad, que es como yo vivo el colegio. Así lo viví cuando era alumna y así lo hago hoy como exalumna y apoderada. Siento que es una comunidad a la que uno pertenece para toda la vida.
¿Con qué característica benedictina te sientes más identificada?
Francisca: Para mí es muy importante el servicio, y vivirlo con alegría.
¿Qué cosas te gusta hacer en tu tiempo libre?
Francisca: Me gusta leer, estar con mis amigas, pasarlo bien. Soy también súper deportista: me gusta subir cerros y corro maratones.