Intercambios en colegios benedictinos de Inglaterra y Estados Unidos: postulaciones abiertas Aquí
Sienten que el colegio es su casa y valoran profundamente la comunidad que han encontrado en él. Angélica Zenteno – o “Locha” – y José Manuel Jerez acaban de cumplir 35 años de trayectoria en el San Benito y acá nos cuentan cómo ha sido su vida trabajando en nuestro colegio.
¿Cómo llegaste al CSB?
LOCHA: Llegué por Anamaría (Zenteno, su hermana, quien actualmente es encargada de Convivencia Escolar), cuando yo estaba en la universidad. Se necesitaba una asistente de atletismo y después fui tomando reemplazos. Cuando me titulé, me ofrecieron quedarme.
JOSÉ MANUEL: Tenía un muy buen amigo que trabajaba aquí y vine a hacer un reemplazo de 5 horas, que después tomé de manera permanente. Fui aumentando horas de a poco, hasta que me ofrecieron dedicación exclusiva.
¿Cómo ha impactado el colegio en tu desarrollo como persona?
LOCHA: Me he formado totalmente acá. Me doy cuenta del impacto ahora, cuando dimensiono que conozco a todo el colegio y las alumnas vuelven como mamás. Tengo vocación de profesora; me fascina vincularme con los niños.
JOSÉ MANUEL: Estoy súper agradecido del colegio. Llegué como profesor nuevo y pude seguir estudiando y escribir libros porque me dieron las facilidades. También me dio estabilidad. Me pude casar, comprar mi casa y educar a mis hijos. Siempre ha sido un apoyo tremendo.
¿Qué es lo que más valoras o lo más significativo que has vivido?
LOCHA: La comunidad.
JOSÉ MANUEL: El trato que recibo. Hay una comunidad que se preocupa por mí. Por ejemplo, me blindó de manera impresionante cuando murió mi papá. La comunidad es real, incluso en la corrección. He vivido la Tutoría como tutoriado y también como PJ.
¿Qué característica benedictina es la que más te identifica?
LOCHA: La acogida, pero la que más he desarrollado ha sido la escucha, porque es muy necesaria en mi cargo. Vivo las características benedictinas todos los días; las tengo en la piel. Me han moldeado, a través del trabajo y las vivencias cotidianas.
JOSÉ MANUEL: La escucha, que es oír con el corazón. También la obediencia, con la que uno aprende a cultivar la virtud de la humildad.
¿Qué es el colegio para ti, en una palabra?
LOCHA: Mi casa.
JOSÉ MANUEL: Mi casa. Cada rincón de este colegio tiene un recuerdo. He visto como esta casa crece. Uno se va impregnando del colegio. Me siento profundamente benedictino.
Cuéntanos un poco más de ti…
LOCHA: Vengo de una familia de profesores, incluyendo mi marido. El trabajo con los niños siempre ha estado presente. Mis hijos están grandes ahora, entonces mi vida es el colegio. El deporte llena mi tiempo libre. Me gusta subir cerros, andar en bicicleta. Me gusta la naturaleza, vivirla y contemplarla. Ahí encuentro a Dios. He ido dos veces a vivir la experiencia San José en la Patagonia, con personas del colegio, y me pareció un pedazo de cielo.
JOSÉ MANUEL: Llevo 32 años casado y tengo dos hijos. Mi señora es profesora de Biología, igual que yo, y trabaja en un colegio jesuita. Hice clases por 30 años y llegué a ser jefe de departamento. En 2020 fui nombrado jefe de ciclo. En mi tiempo libre me gusta hacer tiro práctico, pertenezco a un club y compito. También pinto con óleo y estoy aprendiendo marroquinería de manera autodidacta. Me encanta aprender.