Diciembre 17, 2025 Noticias

Benitanos: Mónica Donoso A., directora de Formación.

“He hecho mi historia de familia en el San Benito”, cuenta Mónica Donoso A., directora de Formación y educadora manquehuina con cerca de 40 años de trayectoria, cuyo sello ha sido la cercanía, acogida y cariño con quienes ha tenido a su alrededor. Llegó al egresar de la universidad y recién casada a nuestro colegio –que también recibió a su hija y nietos–, y este año se retira para dedicarse a su familia.

¿Qué es lo que te gusta de ser profesora?
La vocación de profesor se me realiza más plenamente en la jefatura de curso, donde uno tiene la posibilidad de profundizar la relación, por la alegría, por la escucha, por la oración… Los niños te invitan a participar de su vida de una manera muy generosa. Te dan la posibilidad de ir modelando cosas que les cambian la vida a ellos y a uno mismo. Fui profesora jefe de muchos cursos y cada uno de ellos me fue marcando. Además, uno participa de una comunidad más potente, que es mi comunidad de curso. 

¿Qué momentos han marcado tu tiempo en el CSB?
Todos los momentos en que dejé una jefatura de curso, cada graduación y también que he hecho mi historia de familia acá en el colegio. O sea, mi hija se educó acá, están mis nietos acá… También, cuando volví después de 11 años en el San Lorenzo –que fue para mí una escuela de vida impresionante– fue como si no me hubiese ido nunca. Me marcó mucho el cariño que recibí y sentí que llegué nuevamente a mi casa. La muerte de Monato fue un momento importante, así como los hitos que he vivido en el Movimiento, incluyendo San José…

¿Qué huella deja el colegio en ti?
El amor, en el pleno sentido de la palabra: el amor a los niños, el amor en la comunidad, el amor entre los adultos, el amor a Dios, el amor que se hace carne en el sacrificio por el otro, el amor que se hace carne en la alegría del otro. El Movimiento (Apostólico Manquehue) me ha enseñado a relacionarme con Dios de una manera muy especial. Uno deja una parte de uno acá.

¿Cómo has vivido la Tutoría, el sello de nuestro colegio?
He tenido una suerte increíble por todas las personas que Dios me ha puesto acá en el colegio como tutores.Todas las personas que fueron mis superiores, fueron tutores para mí. También, ha habido alumnos que lo han sido, enseñándome con su ejemplo, con su oración, con su silencio, con su escucha. Lo que he podido vivir como tutora hacia otros es porque tuve buenos tutores. 

¿Esto es lo que diferencia a los educadores manquehuinos de otros?
Sí. Los profesores tienen mucha posibilidad de ser tutores, por la relación que se da con los alumnos acá. Agregaría la escucha, no solo a Dios en su Palabra, sino que también unos con otros. Cuando hablo de esta relación de Tutoría, de escuchar y el estar atento, me acuerdo de la figura de la Virgen María, cuando va a ver a su prima Santa Isabel: ella está atenta, ella va, está disponible. Creo que esa disponibilidad también te la enseñan acá en el colegio.

Y el énfasis de que uno está formando almas…
Los niños son personas, entonces son almas. Eso cambia el sentido de lo que uno hace. Cuando yo hablo de que los alumnos te dejan entrar en su vida, es que te dejan tocar su alma, así como ellos también te tocan a ti. Y eso es muy bonito. 

¿Cómo se refleja en los niños cuando la alianza colegio – familia está funcionando bien?
Se traduce en que los niños son más felices, vienen más contentos y relajados al colegio, y los problemas se van a solucionar de una manera positiva también. Hay un mismo lenguaje, un mismo objetivo. Esta alianza hace que el proyecto del Colegio San Benito sea el proyecto de mi familia también, que uno pueda conversar, construir y entender que queremos exactamente lo mismo, aunque a veces estemos en desacuerdo porque somos personas distintas. 

¿Qué mensaje le dejarías tú a los educadores más nuevos, a los que vienen llegando?

Que tengan súper presente que este es un colegio muy especial, en el que hay que estar abiertos a vivir la Tutoría, que los beneficia directamente. Aquí somos personas que pertenecemos a una comunidad, queridas y valoradas en el pleno concepto de lo que cada una es. Y que estamos aquí para cambiar vidas, que somos formadores de almas. También, que valoren la comunidad entre los adultos, que aprovechen los momentos de oración, la escucha, la lectio… Que vayan empapándose en algo que, finalmente, es un tesoro para la vida. Y que sean felices. Yo he sido muy feliz acá.

 ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Qué tienes pensado para esta nueva etapa?
Me quiero cansar de hacer cosas distintas. Me está esperando en la casa un marido que tiene muchas ganas de hacer cosas juntos. También acompañar más a mi mamá y estar más disponible para mis nietos. En lo personal, voy a seguir súper ligada al movimiento, así es que sé que me van a seguir viendo. Quiero hacer cosas como tomar clases de costura, retomar las clases de piano, preocuparme de mi casa y jugar golf.